Dic 06

Cómo enseñar a leer a los más pequeños

1. Léele a tu hijo/a: 

Debes empezar a leerle cuentos a los niños siendo aún recién nacido/a: se tratará de un momento de unión especial para ambos/as y desarrollará su amor por los libros. Si los/las niños/as no aprecian la lectura desde edades tempranas, probablemente disminuirá su capacidad para la misma en un futuro.
Es cosa de cada uno/a lo que leer a los/las niños/as, pero yo recomiendo leerles 3 o 4 libros al día cuando son pequeños/as. A medida que van creciendo, recomiendo leer alrededor de 20 minutos al día.

2. Hazle preguntas: 

Hacerle preguntas al/a la niño/a (cuando tiene dos o tres años) mientras se le lee un libro le anima y es muy eficaz para el desarrollo de su comprensión. De hecho hay muchos niños/as capaces de leer con una gran fluidez pero que no comprenden lo que están leyendo, y si no lo comprenden, no están realizando una lectura real ni productiva. Las preguntas durante la lectura harán que se desarrolle su vocabulario y que el/la niño/a interactúe con el libro.

3. Da buen ejemplo como lector/a:

Incluso si a tu hijo/a le fascinan los libros desde muy pequeño/a, su motivación decaerá si se da cuenta de que nadie más lee en casa. Si no lees con regularidad, tendrás que hacer un esfuerzo y leer más a menudo para que tu hijo/a vea que se trata de algo realmente importante. Los/las niños/as necesitan ver que sus padres/madres leen, porque si no, no saldrá de ellos/as coger un libro.

4. Enséñale a identificar las letras en entornos naturales:

Con esto nos referimos, por ejemplo, a las letras de madera que los/las niños/as suelen tener puestos en la pared de su habitación: son muchos los padres y madres que explican que gracias a ellas sus hijos/as han aprendido a deletrear su nombre o el de su hermana. A través de esta memoria visual y atencional, pueden realizarse otros aprendizajes como la hora (mucho más sencillo si tienes un reloj en la pared al que mirar día a día) o los números.
El hecho de que los/las niños/as aprendan el abecedario es muy importante, sin embargo, consideramos más importante el método de aprendizaje que hay que llevar a cabo para que adquieran tales conocimientos.

5. Incorpora muchas áreas de desarrollo:

Los/las niños/as llevan a cabo un mejor aprendizaje cuando tienen muchos motivos para esforzarse por ello: esta es la razón por la que aprender mediante la práctica, y no tanto mediante la teoría: da lugar a una mejor y más prolongada retención. Una vez que el/la niño/a se familiariza con las letras del abecedario, deberíamos tener en cuenta que su aprendizaje no es tan importante como su fonética, es decir, como su sonido. Por ello, consideramos necesario realizar actividades de juego en los que puedan poner en práctica su motricidad gruesa. Algo que también gusta mucho a los/las niños/as son las poesías, las canciones y las rimas. Recomendamos a los padres y madres que hagan una lista de las actividades o juegos que más gustan a sus hijos/as para que puedan adaptarse a ellas.

6. Realiza una clasificación del género:

Una vez que tu hijo/a tiene alrededor de 5 años y que ya reconoce lo que es real y lo que es ficticio, podemos ayudarle a diferenciar los géneros de los libros: historias basadas en hechos reales, fantasía, ciencia-ficción, libros de música, libros de letras… Cuando un niño/a clasifica un libro dentro de un género concreto empezará a recordar sus detalles, realizará un esfuerzo por clasificarlo y tendrá que recordar otros libros que haya leído de ese mismo género. Esto no os llevará más de 10 segundos tras realizar la lectura!

7. Familias de palabras:

Llamamos familias de palabras a las palabras que riman. Enseñar a los/las niños/as palabras que rimen es una actividad fonológica que les ayuda a diferenciar patrones de lectura, lo que consideramos muy importante. Además de aprender sobre rimas de palabras, aprenderán sobre la lengua en sí misma!

8. Conciencia fónica:

Los fonemas son los sonidos más pequeños, compuestos por las consonante y las vocales. En este caso, la “conciencia fonológica” consistiría en aprender los sonidos dentro de una palabra (ponemos como ejemlo /K/ /a/ /s/ /a/).
La fonética en si misma implica aprender a deletrear los sonidos de las letras así como la normativa del idioma, y se trata de un componente importante dentro de la lectoescritura (aunque nunca debe tratarse del foco principal): aprender las reglas de la fonética debe ser una herramienta para el/la niño/a para que aprenda a descodificar y deletrar las palabras en su camino hacia la lectura.

9. Descodificar:

La descodificación suele referirse al “sonido que se expulsa”. Se trata de un elemento importante en la enseñanza de la lectura al/a la niño/a, aunque no es el más importante. Una vez que el/la niño/a conoce los sonidos de cada una de las letras del abecedario, tiene que aprender a juntar las palabras (desde las más pequeñas hasta las más largas). Esta actividad es complicada en ocasiones, pero es importante enseñarles de forma creativa para que les resulte más ameno y menos pesado.

10. Las palabras frecuentes:

Las palabras más frecuentes, las que más se utilizan en nuestro idioma, deben ser memorizadas por el/la niño/a para que pueda llegar a ser un buen/a lector/a. Los/las expertos/as afirman que es beneficioso para el/la niño/a realizar una lista con estas palabras populares para su memorización.

Abr 08

Aprende a leer más rápido

Un libro cada 2,4 días

John Sutherland, autor, crítico de libros, columnista y profesor emérito de Literatura Inglesa Moderna en la universidad UCL, en Londres, dice que en 2015, leyó aproximadamente 150 libros.

“Es bastante”, indica. Utilizar una tableta le permite pasar las páginas a la velocidad del rayo.

“De esa forma no dependes de un dedo entumecido, y también evitas contagiarle la tuberculosis al próximo lector”, bromea.

La vida de un lector profesional depende de su capacidad de atravesar las palabras a toda prisa.

El año pasado, Sutherland acabó un libro aproximadamente cada 2,4 días. “Paso cuatro páginas de golpe si tengo que hacerlo”, dice Sutherland.

2.000 en una vida

Cuando estaba en la escuela, Tony Buzan hizo un examen de velocidad de lectura. Le complació ser capaz de leer 213 palabras por minuto. “Pensé que debía ser un lector bastante rápido. Pero luego le pregunté a una chica de la clase y ella había obtenido un 300. Me quedé destrozado”.

Buzan decidió mejorar sus habilidades. Practicó la lectura rápida en casa e investigó la física del ojo. También aprendió sobre la focalización ocular, y el agrupamiento de palabras para poder ser leídas como un solo fragmento.

Buzan descubrió que podía leer más rápido tras hacer ejercicio físico. Pronto había logrado doblar su velocidad de lectura.

Convertido en consultor de lectura rápida y memoria, Buzan cree que el número de libros que leemos es importante. “En lugar de leer, no sé, 1.000 libros en mi vida”, dice, “ahora quizás lea unos 2.000. Esto podría cambiar mi existencia”.

Los consejos de Tony Buzan para leer rápido:

  • Aprende a usar tus ojos para leer más rápido
  • Ponte en forma, para darle más oxígeno a tu cerebro
  • Aprende a memorizar capítulos e inclusos libros enteros
  • Lee sobre el cerebro y su funcionamiento
  • Crea un grupo de lectura rápida y estudio con amigos

Si tomas la velocidad media que se cita habitualmente de 300 palabras al minuto, a un lector le puede llevar sobre un minuto superar una página. Para leer una novela de 300 páginas al día, el lector medio debería reservar 35 horas a la semana.

“Hay una cantidad de libros limitada que puedo leer a lo largo de mi vida, y no voy a perder el tiempo con basura”, asegura el columnista del Sunday Times y crítico de libros, Jenni Russell. Russell cree que con la edad nos hacemos más selectivos.

“Cuando somos jóvenes sentimos una gran curiosidad por otra gente, por cómo piensan y sienten, su psicología. Ahora, un escritor tiene que tener una habilidad ejemplar o una perspectiva interesante para llamar mi atención”.

Cuando era niño, Russell leía hasta 20 libros a la semana. Ahora lee tres al mes.

¿Cuál es el mejor consejo para afrontar un año de lectura?

“Mi consejo es aburrirse”, dice John Sutherland. “Mi infancia fue muy aburrida. Leer fue una buena manera de llenar grandes periodos de tedio”.

Un poco cada 15 minutos libres

El revolucionario ruso Leon Trotsky también aprovechó el aburrimiento. Durante los dos años que pasó en prisión leyó desde la mañana hasta la noche, desde ficción clásica europea, a las investigaciones de Darwin o las teorías del Lenin sobre el comunismo.

La ex tutora de lectura de la universidad de Dorchester, en Inglaterrra, Ginny Williams-Ellis, fundó la organización benéfica Read Easy (Leer fácil) para ayudar a gente que no sabe leer.

“Los libros no son una prioridad para la gente con la que trabajamos”, explica. “Son principiantes completamente: su motivación es aprender a leer listas de la compra, etiquetas de latas, periódicos, las palabras de la vida diaria”.

La organización hace sesiones personales, similares a otras que financia el gobierno británico en las cárceles.

“Mucha gente se emociona cuando aprende a leer. Trabajamos con una mujer, peluquera, que era una principiante y ahora lee una novela romántica cada noche”.

Russell entiende la fascinación. “En nuestras vidas, solo vemos la superficie de la gente. La ficción nos lleva a las mentes, los pensamientos, las motivaciones de otras personas. Las novelas nos llevan a sitios que de otra forma nunca veríamos. La lectura puede tener un efecto sorprendente sobre nosotros”.

La periodista y “coach” literaria Glynis Kozma aconseja a la gente que saque tiempo de sus horarios: “En lugar de pensar que lo que necesitas es sentarte y leer durante una hora cada vez, intenta utilizar pequeñas cantidades de tiempo”, sugiere. “Lee durante 20 minutos, mientras esperas que se cocine la cena. Utiliza cada 15 minutos libres que tengas”.

Kozma quiere leer un libro al mes, aunque a veces no lo consigue. “Creo que mucha gente se siente culpable con respecto a la lectura”, dice. “Estamos todos tan ocupados y pasan tantas cosas en nuestras vidas que se nos hace difícil justificar el tomarnos tiempo libre”.

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